Luz roja para El Mundo







Guillermo Gaviria Echeverri fue un dirigente liberal de todas las horas, que irrumpió en el periodismo luego de emprender exitosas empresas en la minería, la agroindustria, la política y el servicio público, como senador de la República y como director de la Aeronáutica Civil.

Al periodismo trajo las luces de su experiencia, sus amplios conocimientos en diversas disciplinas del saber, su capacidad de análisis, su excelente memoria, los juicios críticos y la capacidad de anticipación, que hicieron de él un severo analista de la realidad nacional y un exigente guardián de la doctrina y de la gestión de las directivas del liberalismo. 

Suya fue la preocupación por la conexión terrestre del continente a través del Darién. En 1957 ya se le conocían intervenciones en el Congreso Internacional de Carreteras celebrado en Quito a favor de esta obra. 

En mi actividad periodística muchas veces lo acompañé a Urabá, unas veces con el ingeniero barranquillero Carl Parrish, también impulsor de la carretera panamericana, y otras con misiones japonesas para hablar de minería del carbón. 

Más tarde, en el gobierno de Turbay Ayala, impulsó la construcción del aeropuerto de Rionegro, embolatado en anaqueles centralistas desde la época de Carlos Lleras Restrepo. 

También fue su propósito darle un sólido liderazgo al liberalismo antioqueño, para lo cual preparó con disciplina a su hijo Guillermo Gaviria Correa, asesinado por las Farc en mayo de 2003. Desde 1998 recibí su confianza para escribir en las páginas de opinión de El Mundo. Paz en su tumba.

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